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Chocolate negro, llamado también chocolate fondant, chocolate amargo, chocolate bitter, chocolate amer, chocolate puro, es el chocolate propiamente dicho, pues es el resultado de la mezcla de la pasta y manteca del cacao con azúcar, sin el añadido de ningún otro producto exceptuando el aromatizante y el emulsionante más arriba citados.
Chocolate de cobertura, es el chocolate que utilizan los chocolateros y los pasteleros como materia prima. Puede ser negro o con leche, pero en todo caso se trata de un chocolate con una proporción de manteca de cacao de alrededor del 30%, lo que supone el doble que en los otros tipos de chocolate.
Chocolate a la taza, es el chocolate negro normalmente, con una proporción de cacao inferior al 50%, al que se le ha añadido una pequeña cantidad de fécula (normalmente, harina de maíz), para que a la hora de cocerlo aumente su espesor. Suele disolverse en leche.
Chocolate con leche, es el derivado del cacao más popular. Se trata, básicamente, de un dulce, por lo que la proporción de pasta de cacao suele estar por debajo del 40%. No obstante, buena parte de las más importantes marcas de chocolate producen tabletas de chocolate con leche con proporciones de cacao inusuales, por encima incluso del 50%, dirigidas tanto al mercado de los gourmet como al negocio de la pastelería.
Chocolate blanco, estrictamente, no se trata de chocolate, pues carece en su composición de la pasta de cacao, que es la materia que aporta las propiedades del cacao. Se elabora con manteca de cacao por lo menos, el 20%), leche (en polvo o condensada y azúcar.
Chocolate relleno, como indica la expresión, es una cubierta de chocolate en cualquiera de sus variantes y con un peso superior al 25% del total que recubre frutos secos (avellanas, almendras), licores, frutas, etc.
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